Historia, contexto y fuentes indirectas
La autopsia psicológica estudia retrospectivamente aspectos del funcionamiento psicológico y de las circunstancias de una persona fallecida. Utiliza fuentes indirectas, por lo que exige especial cuidado al valorar su calidad, sus sesgos y la coherencia entre ellas.
El encargo comienza por una pregunta delimitada. Se analiza la documentación disponible, los antecedentes relevantes y las fuentes de información que puedan incorporarse legítimamente. Las conclusiones deben distinguir los datos documentados de los recuerdos de terceros y de las inferencias profesionales.
Qué estudiamos en su caso.
Del expediente a una posición explicada.
Precisar el objeto
Definimos la pregunta y evaluamos si las fuentes disponibles permiten abordarla.
Contrastar la información
Relacionamos documentos y testimonios sin tratar una fuente aislada como una explicación completa.
Redactar una conclusión proporcionada
Presentamos los hallazgos y la incertidumbre que permanece, evitando afirmaciones superiores a la base disponible.
La documentación útil.
Documentación clínica pertinente, actuaciones judiciales, comunicaciones disponibles legítimamente y relación de posibles informantes.
Si todavía no dispone de todo el material, podemos comenzar por identificarlo. Indique la fase del procedimiento y cualquier notificación o señalamiento reciente para ordenar las prioridades del estudio.
Preguntas frecuentes.
¿Permite conocer con certeza la intención de una persona fallecida?
No de forma automática. Se trata de una reconstrucción indirecta, cuyas conclusiones dependen de las fuentes y deben reflejar sus límites.
¿Sustituye a una autopsia médico-forense?
No. Responde a preguntas diferentes y puede examinarse junto con otros estudios cuando el caso lo requiera.
Marco normativo de referencia para la intervención judicial. El objeto del encargo y el alcance de las conclusiones se delimitan para cada caso.